Relato de riesgos: vender demasiado barato o pedir por encima de lo justo y alejar a los compradores
Todos sabemos, más o menos, cuánto vale nuestra casa o nuestro coche. Tenemos referencias del mercado, datos de portales y comparaciones con operaciones cercanas.
Sin embargo, muchos emprendedores —a pesar de que su empresa es su principal activo— no saben con certeza cuánto vale. Y si tienen una cifra en mente, pocas veces pueden justificarla con argumentos sólidos y datos verificables.
En el mundo de las fusiones y adquisiciones (M&A), esto es un problema serio: vender sin conocer el valor real de tu empresa puede derivar en dos errores muy costosos…
El riesgo de vender demasiado barato
Sin una valoración objetiva, algunos fundadores ponen precio a su empresa basándose en:
- Lo que necesitan para su próximo proyecto.
- Lo que escucharon que otra compañía similar vendió.
- Una cifra “redonda” que suena bien.
El resultado: aceptar ofertas muy por debajo del valor de mercado, sacrificando años de esfuerzo y patrimonio por falta de preparación.
El peligro de pedir por encima de lo justo
En el extremo opuesto, también es habitual fijar un precio irrealmente alto. Esto puede provocar:
- Que los compradores se retiren sin siquiera analizar el deal.
- Que el mercado etiquete la operación como “sobrevalorada”.
- Que se pierda tiempo y credibilidad en el proceso.
En M&A, la primera impresión cuenta: si un comprador siente que el precio no tiene respaldo, es muy difícil revertir esa percepción.
Soluciones
Para evitar estos riesgos, el primer paso es obtener una valoración profesional y fundamentada. Algunas claves:
- Valorar la empresa con el método de Discounted Cash Flow (DCF)
Este enfoque proyecta los flujos de caja futuros y los descuenta a una tasa que refleja el riesgo del negocio y del mercado. Es especialmente útil cuando la empresa tiene un historial financiero sólido y proyecciones claras, ya que estima su valor intrínseco. - Revisar métricas financieras clave
EBITDA, márgenes, crecimiento interanual y generación de caja real. - Analizar tendencias de mercado y comparables recientes
Ver qué múltiplos se están pagando por empresas similares en el sector y la región. - Considerar activos intangibles
Marca, cartera de clientes, propiedad intelectual y know-how también suman valor.
Una valoración bien hecha no solo define un rango de precio justo, sino que también sirve como argumento sólido en la negociación y aumenta la confianza de los compradores.
Conclusión
Intentar vender sin saber el valor real de tu empresa es como jugar al póker mostrando tus cartas… o inventando las reglas.
En Pipeline Capital hemos visto cómo una valoración precisa marca la diferencia entre cerrar una operación exitosa y perder una oportunidad irrepetible.
Si estás pensando en vender, empieza por conocer tu valor real. No es un gasto: es la mejor inversión para maximizar el retorno de tu compañía.
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