Tras un primer semestre marcado por la prudencia y algo menos de dinamismo que el esperado en el mercado global de fusiones y adquisiciones tecnológicas, la segunda mitad de 2025 ha confirmado un giro definitivo: el ecosistema tecnológico, especialmente en Europa y Estados Unidos, recuperó velocidad y consolidó una nueva etapa de actividad intensa, estratégica y selectiva en el mercado del M&A.
En los últimos seis meses del año, se han cerrado operaciones de alto valor en sectores clave como el software empresarial (con protagonismo de modelos SaaS), la inteligencia artificial aplicada y las soluciones de energía digital. Lejos de tratarse de una reacción coyuntural, esta evolución refleja la madurez de ciertos verticales tecnológicos, la recuperación del apetito inversor tras la estabilización de tipos de interés y la consolidación de tecnologías que ya no son promesa de futuro, sino palancas concretas de crecimiento y eficiencia operativa.
Del freno al impulso sostenido: ¿qué ha cambiado?
Si el primer semestre estuvo marcado por una cierta cautela (con inversores pendientes del entorno macroeconómico, inflación y mensajes contradictorios desde los bancos centrales), el segundo semestre trajo consigo una mayor certidumbre. Con la estabilización de los tipos en Europa y Estados Unidos, y una menor volatilidad en los mercados financieros, el capital volvió a fluir hacia el sector tecnológico.
Según datos de Mergermarket, el número de operaciones en tecnología aumentó un 34% respecto al trimestre anterior, impulsado especialmente por el interés renovado de los fondos de venture capital y de las grandes tecnológicas, que ven en el crecimiento inorgánico una vía eficaz para incorporar capacidades y acelerar su posicionamiento en nuevos mercados.
SaaS, IA y energía digital: los tres grandes protagonistas del año
SaaS: consolidación, especialización y expansión internacional
El modelo SaaS sigue siendo el motor de muchas transacciones en tecnología, con una tendencia clara a la consolidación. Compañías maduras han acelerado su crecimiento mediante adquisiciones estratégicas de soluciones complementarias o muy especializadas, capaces de aportar sinergias inmediatas.
Un caso relevante es la adquisición de la alemana Lana Labs, especializada en minería de procesos (process mining), por parte de la estadounidense Appian Corporation. Aunque la operación se anunció en 2021, su impacto ha sido tangible en 2025, al integrarse plenamente en la oferta de automatización inteligente de Appian. Esta adquisición refleja cómo las grandes tecnológicas están incorporando soluciones especializadas para mejorar eficiencia, análisis de datos y toma de decisiones operativas.
Inteligencia artificial aplicada: foco en soluciones reales
Más allá del ruido mediático en torno a la IA generativa, el mercado ha mostrado un interés mucho más estratégico en aplicaciones prácticas de inteligencia artificial. Desde mantenimiento predictivo en la industria hasta automatización de procesos en banca o seguros, los inversores y corporaciones están apostando por tecnologías con impacto inmediato.
En España, destaca el caso de Neuraptic AI, startup navarra centrada en soluciones de IA para la industria. Aunque no ha sido adquirida, su ronda de inversión de 500.000 euros liderada por el fondo Navarra Tech Transfer en 2022 permitió escalar su tecnología, y en 2025 se ha convertido en una referencia en sectores industriales como energía, automoción y logística. Un ejemplo claro del tipo de tecnología diferencial que atrae interés real.
Energía digital: eficiencia, datos y escalabilidad
La digitalización energética se ha consolidado en 2025 como un eje estratégico dentro del mercado tecnológico. Tanto corporaciones como fondos de inversión están intensificando su interés por soluciones que optimicen la gestión y el rendimiento de instalaciones renovables, en especial las fotovoltaicas, donde la eficiencia operativa es clave para maximizar el retorno de la inversión.
En este contexto, destacan plataformas tecnológicas que permiten monitorizar y optimizar instalaciones solares en tiempo real, integrando datos de producción, almacenamiento y consumo energético. Un ejemplo es la española Wattabit, que ha desarrollado W‑Manager, una solución de monitorización multifabricante que facilita la gestión de múltiples instalaciones desde un único panel de control. Esta tecnología responde a la demanda creciente de herramientas escalables, capaces de adaptarse a distintos entornos y fabricantes, y con capacidad de análisis predictivo.
Aunque no se ha registrado una operación de M&A concreta en este ámbito durante 2025, el creciente interés por este tipo de soluciones por parte de inversores internacionales refuerza la idea de que la eficiencia energética —basada en datos y automatización— se está convirtiendo en un activo estratégico para el sector.
¿Qué significa esto para emprendedores e inversores en 2026?
El cierre de 2025 deja claro que el mercado de M&A tecnológico se ha reactivado, evolucionando hacia una nueva fase: más selectiva, más estratégica y con un foco muy definido en la creación de valor. Para los emprendedores, esto se traduce en una ventana de oportunidad clara: si tienen una propuesta de valor sólida, con tracción demostrada y capacidad tecnológica diferencial, hay compradores e inversores dispuestos a apostar fuerte.
Desde Pipeline Capital, hemos acompañado durante este año a varios fundadores en procesos de venta, crecimiento y búsqueda de socios estratégicos. Sabemos que el éxito de una operación no depende únicamente del momento, sino también de una preparación adecuada, de una narrativa clara y, cómo no, de una conexión genuina entre visión y estrategia.
Para los inversores y corporaciones, 2026 se presenta como un año clave para reforzar capacidades mediante adquisiciones. El crecimiento inorgánico ya no es una opción táctica, sino una herramienta esencial para acelerar la innovación, incorporar talento y escalar soluciones tecnológicas en mercados cada vez más competitivos.