En los años noventa fueron las telecomunicaciones. En los dos mil, el boom de internet. En la última década, los modelos Saas. Y ahora, el nuevo epicentro del valor está más abajo, casi invisible: en el subsuelo tecnológico que hace que todo lo anterior funcione. Hablamos de centros de datos, energía verde y sistemas avanzados de refrigeración. La infraestructura que mantiene en marcha la economía digital.
El mercado lo ha entendido. Los grandes fondos, también. Las operaciones de M&A que veremos en 2025 y 2026 no girarán solamente en torno a las aplicaciones que usamos o a las plataformas que nos conectan, sino a la maquinaria que permite que todo eso sea posible.
De almacenes grises a activos estratégicos
Durante años, los centros de datos pasaron desapercibidos. Eran cajas sin encanto, con luz tenue y pasillos llenos de cables. Pero eso ha cambiado. Hoy son activos de alto valor, en el punto de mira de fondos, gigantes tecnológicos y gobiernos. Y es que, quien controla los datos, controla una parte del futuro.
Este cambio no es casual. El crecimiento imparable de la inteligencia artificial y la automatización empresarial están multiplicando la demanda de capacidad de cálculo. De hecho, la capacidad de los centros de datos en Europa continúa expandiéndose de forma significativa: en el primer trimestre de 2025, la potencia instalada total superó los 11 400 MW, un aumento de más del 12 % respecto al año anterior, con miles de megavatios adicionales en construcción en toda la región, lo que pone de manifiesto la fuerte presión de la demanda sobre la infraestructura digital europea.
No se trata simplemente de levantar más infraestructuras. Lo que realmente marca la diferencia es cómo se diseñan: con eficiencia, sostenibilidad y velocidad. Ahí es donde empieza la verdadera competición.
El gran reto: energía y frío
Un centro de datos sin energía es un edificio vacío. Y sin refrigeración, es una máquina al borde del colapso. La eficiencia térmica y el acceso a energía limpia se han convertido en factores diferenciales. Ya no es suficiente con tener superficie y servidores; lo que importa es cómo se alimentan y cómo se enfrían.
Por eso, las empresas especializadas en refrigeración líquida, optimización energética y acuerdos con productores renovables están viviendo su mejor momento. Algunas serán compradas. Otras se unirán a operadores más grandes. Pero todas tienen algo en común: son esenciales para la próxima generación de infraestructuras digitales.
Este nuevo escenario está provocando operaciones cruzadas entre sectores que antes no se tocaban. Compañías de energía que adquieren proveedores cloud. Operadores de data centers que integran desarrolladores de renovables. Fondos que apuestan por ambos mundos a la vez. Y lo que viene sólo acaba de empezar.
España se conecta al mapa global
Madrid, Aragón, Málaga. Ciudades que hasta hace poco no aparecían en los mapas tecnológicos ahora atraen inversiones multimillonarias. Amazon Web Services, Google o Nabiax están apostando fuerte por nuestro país. ¿Por qué? Porque España ofrece algo que escasea: espacio, sol, fibra y estabilidad.
Además, las políticas públicas, los fondos europeos y la apuesta por la transición energética han creado un entorno favorable para que tecnología y energía crezcan de la mano. Nuestro país se está posicionando como un nodo clave entre Europa, África y América Latina. Y eso lo convierte en un mercado especialmente atractivo para el M&A.
La oportunidad está servida
Pipeline Capital lleva tiempo observando esta transformación. Pero más que observar, la vivimos desde dentro. Como socios estratégicos de compañías tecnológicas, entendemos que este auge es mucho más que una tendencia: es una llamada a actuar.
Para quienes buscan crecer, este es el momento de integrar tecnología e infraestructura. Para quienes han desarrollado soluciones innovadoras, es la oportunidad perfecta para poner en valor su diferencial. Y para los inversores, es el instante preciso para posicionarse donde el futuro está tomando forma.
Nuestro enfoque va más allá de cerrar operaciones. Acompañamos a los fundadores en todo el camino: desde la estrategia de crecimiento hasta la salida, desde la primera ronda hasta la operación que transforma su empresa. Y es que, cuando se trata de infraestructuras críticas, lo importante no es sólo lo que tienes, sino cómo lo haces crecer.
2026: el año del M&A invisible
Lo más interesante de esta revolución es que está ocurriendo en silencio. Sin campañas publicitarias ni viralidad. Mientras todos miran a las aplicaciones, el verdadero cambio se produce entre bastidores. En racks, servidores, generadores y cables submarinos.
Pero quienes entienden cómo funciona el juego ya están tomando posiciones. En 2026, las grandes historias del M&A vendrán de esta nueva capa que sostiene todo lo demás.
En Pipeline Capital estamos preparados para acompañar a quienes quieran formar parte de esa historia. Porque, como siempre, el oro no está a simple vista. Pero quien sabe buscar, lo encuentra.